3 maneras en que las técnicas ortodónticas podrían prevenir una mala mordida

3 formas de técnicas de ortodoncia que pueden prevenir la mordida de los pobres

Si bien los ortodoncistas pueden corregir eficazmente la mayoría de las mordeduras pobres, algunas pueden ser bastante complejas y requieren mucho tiempo y gastos. Pero hay buenas noticias: a menudo no tenemos que esperar a que una maloclusión se desarrolle completamente si la detectamos a tiempo. Gracias a la ortodoncia interceptiva, podemos intervenir mucho antes y eliminar o reducir el grado de dificultad del tratamiento.

La ortodoncia interceptiva es un grupo de técnicas y dispositivos utilizados en la primera infancia para ayudar a disuadir una posible maloclusión. Aquí hay tres formas en que este enfoque podría marcar la diferencia en el desarrollo de la mordida de su hijo.

Guiando el crecimiento de la mandíbula. En un maxilar superior de tamaño normal, los dientes permanentes suelen tener mucho espacio para salir. No es así con una mandíbula más pequeña: los dientes entrantes se apiñan y pueden salir fuera de la alineación o demasiado cerca uno del otro. Los ortodoncistas a menudo utilizan un dispositivo llamado expansor palatino para ayudar a una mandíbula de tamaño inferior en su desarrollo. El dispositivo se ajusta a lo largo del techo de la boca entre los dientes y aplica una presión gradual hacia afuera sobre ellos. Esto alienta a la mandíbula a ensancharse a medida que crece, lo que proporciona más espacio para que los dientes que salen puedan entrar adecuadamente y disminuir las posibilidades de una apnea obstructiva del sueño en el futuro.

Remodelar y reposicionar los huesos de la mandíbula. Una sobremordida puede ocurrir cuando las mandíbulas no están bien alineadas, a menudo debido a un pobre desarrollo muscular y óseo. Aquí es donde los dispositivos como el aparato de Herbst son útiles. Su mecanismo de bisagra anima a la mandíbula inferior a crecer más hacia adelante. De esta manera, las mandíbulas pueden desarrollarse de manera más normal, minimizando el desarrollo de una maloclusión.

Manteniendo el espacio. Los dientes primarios (“de leche”) son importantes para el desarrollo dental porque ayudan a guiar a los futuros dientes permanentes para que erupcionen adecuadamente; también evitan que los dientes cercanos se desplacen al espacio previsto. Pero cuando un diente de leche se pierde prematuramente debido a una enfermedad o un trauma, el espacio puede volverse vulnerable a este tipo de “deriva”. Con un simple mecanismo llamado mantenedor de espacio podemos mantener abierto el espacio creado por un diente primario perdido prematuramente hasta que el diente permanente esté listo para erupcionar.

Estas y otras técnicas pueden ayudar a impedir que se desarrollen malas mordeduras en niños pequeños, minimizando o incluso eliminando la necesidad de un futuro tratamiento de ortodoncia. Eso significa una boca más sana para su hijo y menos impacto en su cartera.

 

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