Canino retenido en Zaragoza: el colmillo que no acaba de salir
El canino, el colmillo, es el diente que más a menudo se queda dentro del hueso después de las muelas del juicio. El diente está ahí y está sano, pero no encuentra sitio o no lleva la dirección correcta, así que no llega a asomar. Se ve sobre todo en adolescentes, cuando el diente de leche se resiste a caerse o cuando queda un hueco donde debería estar el colmillo definitivo.
Cómo se sabe que un colmillo está retenido
A simple vista se sospecha cuando el colmillo de leche sigue en su sitio pasados los doce o trece años, cuando falta una pieza en la arcada o cuando los dientes de al lado se han movido para ocupar el hueco. Confirmarlo necesita una radiografía, porque hay que ver dónde está exactamente el diente, hacia dónde apunta y si está tocando la raíz de los incisivos vecinos.
Ese último punto es el que corre prisa: un canino retenido que empuja puede ir desgastando la raíz del diente de al lado sin que nadie note nada, y eso sí deja consecuencias.
En qué consiste el tratamiento
Son dos fases que van de la mano. Primero una pequeña cirugía descubre la corona del diente, que está tapada por la encía o por el hueso, y se le pega un pequeño aditamento con una cadenita. Se hace con anestesia local y en la misma visita.
Después entra la ortodoncia: desde los brackets o los alineadores se tira muy despacio de esa cadenita para ir llevando el colmillo hasta su sitio en la arcada. No es cuestión de semanas, el diente recorre su camino poco a poco y el tiempo depende de lo lejos y lo torcido que estuviera.
Lo hace el mismo equipo, cirugía y ortodoncia
Este tratamiento se estropea cuando las dos partes no se hablan: la cirugía descubre el diente por un sitio que luego complica la tracción, o la ortodoncia empieza a tirar antes de tiempo. En Clínica Cardona el cirujano maxilofacial y el ortodoncista están en la misma casa y planifican juntos el caso desde la primera radiografía, así que no hay que ir de un sitio a otro ni esperar a que dos agendas cuadren.
¿A qué edad conviene hacerlo?
La mejor edad suele ser la adolescencia, entre los once y los catorce años, porque el diente todavía tiene margen para moverse y la raíz no ha terminado de formarse. También se hace en adultos, y funciona, aunque el recorrido sea más lento.
Si no se trata, las salidas son peores: dejar el hueco, cerrarlo con ortodoncia o sustituir el colmillo por un implante o una carilla, cuando el diente de verdad estaba ahí y se podía haber colocado.
Si crees que a tu hijo o a ti os pasa esto
La primera visita de valoración es gratuita e incluye la radiografía: te decimos si el colmillo está retenido, dónde está y qué haría falta, y te damos el presupuesto sin compromiso. Puedes pedir cita aquí o llamarnos al 722 304 781.
