Frenillo lingual y labial: cuándo operar (frenectomía)

dentista infantil

El frenillo es el pequeño pliegue de tejido que une la lengua o el labio al resto de la boca. Cuando es demasiado corto o tenso (frenillo lingual o labial corto) puede dificultar la lactancia, el habla o separar los dientes, y se corrige con una frenectomía, una intervención sencilla y rápida. Te explicamos cuándo conviene tratarlo el equipo de Clínica Dental Cardona en Zaragoza.

¿Qué es el frenillo?

Todos tenemos frenillos en la boca: son bandas de tejido normales. El problema aparece solo cuando uno de ellos es más corto, grueso o tenso de lo habitual y limita el movimiento de la lengua o del labio, o empuja a los dientes. En esos casos se valora tratarlo.

Tipos de frenillo

  • Frenillo lingual: une la parte inferior de la lengua al suelo de la boca. Si es corto (anquiloglosia o «lengua anclada»), la lengua se mueve poco.
  • Frenillo labial: une el labio a la encía. Cuando el superior es muy marcado, puede dejar un hueco entre los dientes incisivos (diastema) o tirar de la encía.

¿Cuándo es un problema?

Un frenillo corto puede causar distintas dificultades según la edad:

  • En bebés: problemas para agarrarse al pecho y mamar bien.
  • En niños: dificultad para pronunciar algunos sonidos (la r, la l, la d) o para limpiarse los dientes con la lengua.
  • Frenillo labial: un hueco entre las paletas (diastema) o retracción de la encía. Puede ir asociado a tratamientos de ortodoncia.

Señales de un frenillo corto

  • La punta de la lengua no llega al paladar o se ve en forma de corazón al sacarla.
  • Dificultad para sacar la lengua o moverla de lado a lado.
  • Problemas de pronunciación que no mejoran con el tiempo.
  • Espacio persistente entre los dos incisivos superiores.

¿Qué es una frenectomía?

La frenectomía es la intervención que libera o elimina el frenillo para devolver la movilidad a la lengua o al labio. Es un procedimiento breve y ambulatorio, que se realiza con anestesia local (en bebés, según el caso, con medidas específicas). Puede hacerse con instrumental convencional o con láser, que suele reducir el sangrado y las molestias.

¿Cómo es la recuperación?

La recuperación suele ser rápida. Durante los primeros días conviene tomar alimentos blandos, mantener una buena higiene y, en el caso del frenillo lingual, hacer los ejercicios de movilidad que indique el profesional para que la lengua gane recorrido. En niños, a veces se combina con logopedia.

Frenillo en bebés, niños y adultos

En bebés, la valoración la hacen el pediatra o el odontopediatra junto con la matrona o la asesora de lactancia. En niños, la revisión dental temprana permite detectarlo a tiempo, como explicamos en odontopediatría. En adultos, el frenillo labial suele tratarse cuando se asocia a un diastema o a una retracción de encías que conviene frenar, un ámbito de la periodoncia.

¿Cuánto cuesta una frenectomía?

Depende del tipo de frenillo y de la técnica empleada. La forma de saber tu caso es una valoración: en Clínica Cardona la primera consulta y el presupuesto son gratuitos. Reserva tu cita online y lo revisamos.

Preguntas frecuentes

¿Duele una frenectomía?

No. Se realiza con anestesia local, así que no notarás dolor durante la intervención. Después puede quedar una ligera molestia que se controla con las pautas del profesional.

¿A qué edad se opera el frenillo?

Depende del problema. El frenillo lingual que dificulta la lactancia se valora en las primeras semanas; otros casos se tratan en la infancia o en la edad adulta según los síntomas.

¿El frenillo corto afecta al habla?

Puede afectar a la pronunciación de algunos sonidos si limita mucho el movimiento de la lengua. No siempre; por eso se valora cada caso de forma individual.

¿Se cierra el hueco entre los dientes después de la frenectomía?

La frenectomía elimina la causa, pero cerrar el diastema suele necesitar ortodoncia. Lo habitual es coordinar ambos tratamientos.

¿Cuánto dura la recuperación?

Las molestias suelen durar pocos días. La zona cicatriza en una o dos semanas, siguiendo las indicaciones de higiene y, si procede, los ejercicios de la lengua.