La anquilosis dental es la soldadura de la raíz de un diente con el hueso que la rodea: desaparece el ligamento que normalmente los separa y el diente deja de moverse y de acompañar el crecimiento. Por eso, en los niños, el diente anquilosado parece ir «hundiéndose» respecto a sus vecinos. Es más frecuente en los molares de leche y, en los dientes definitivos, suele aparecer después de un golpe. Aquí te explicamos cómo se reconoce, qué consecuencias tiene y cómo se trata en cada edad. Lo explica el equipo de odontopediatría en Zaragoza de Clínica Cardona.
Índice
¿Qué es la anquilosis dental?
Un diente sano no está pegado directamente al hueso. Entre la raíz y el hueso hay una capa finísima de fibras, el ligamento periodontal, que amortigua cada mordisco y permite que el diente se mueva poco a poco: es lo que deja que los dientes sigan saliendo mientras crecemos y que la ortodoncia pueda moverlos.
En la anquilosis ese ligamento desaparece en uno o varios puntos y el hueso se une a la raíz. Desde ese momento el diente queda fijo. Si la persona está creciendo, los dientes vecinos y el hueso siguen subiendo y el anquilosado se queda atrás: es lo que llamamos infraoclusión, un diente que no llega a tocar con el de enfrente.
¿Por qué se produce?
- En los molares de leche, que es donde más se ve, la causa exacta no se conoce bien. Hay un componente familiar, y es más frecuente cuando falta el premolar que debería sustituir al diente de leche (agenesia).
- En los dientes definitivos, casi siempre es consecuencia de un traumatismo que daña el ligamento: un diente que se sale entero y se recoloca, sobre todo si estuvo mucho tiempo fuera de la boca o en seco, o un diente que se hunde en el hueso por un golpe. El cuerpo va sustituyendo la raíz por hueso, un proceso que llamamos reabsorción por sustitución.
- Con menos frecuencia, tras infecciones, cirugías o algunos tratamientos dentales.
Síntomas: cómo se reconoce un diente anquilosado
- Un diente más bajo que los de al lado, que no llega a tocar al morder. En los niños la diferencia aumenta con los meses.
- Un diente que no se mueve nada, ni siquiera lo poco que se mueve un diente sano.
- Un sonido más agudo y metálico al darle golpecitos con un instrumento, distinto al de los demás dientes. Es una de las pistas que buscamos en la consulta.
- Un molar de leche que no se cae cuando su pareja del otro lado ya lo ha hecho.
No suele doler. La radiografía ayuda a confirmarlo, porque a veces deja de verse la línea del ligamento alrededor de la raíz, aunque en las fases iniciales puede parecer normal.
Consecuencias si no se vigila
En un niño, un molar de leche muy hundido puede provocar que los dientes vecinos se inclinen sobre él y cierren el espacio, que la muela de enfrente se alargue buscando contacto, que el premolar definitivo de debajo se quede atrapado sin poder salir y que se forme un defecto en el hueso de esa zona. En un adulto, el diente anquilosado no responde a la ortodoncia: no se mueve aunque se le aplique fuerza, lo que hay que saber antes de planificar el tratamiento.
Tratamiento de la anquilosis dental
Depende de la edad, de cuánto se haya hundido el diente y de si hay un diente definitivo debajo.
Molar de leche anquilosado con premolar debajo. En muchos casos basta con vigilar: la mayoría acaban cayéndose solos, aunque algo más tarde de lo normal. Se extrae si el hundimiento es importante, si los vecinos empiezan a inclinarse o si el premolar no consigue salir. Tras la extracción se valora un mantenedor de espacio para que el premolar tenga sitio.
Molar de leche anquilosado sin premolar debajo (agenesia). Si el hundimiento es leve, se intenta conservar el mayor tiempo posible, a veces recrecido con composite para devolverle la altura. Si se hunde mucho, se extrae a tiempo para no perder hueso y se planifica la reposición: ortodoncia para cerrar el espacio o un implante dental cuando termine el crecimiento.
Diente definitivo anquilosado en un adolescente tras un golpe. Como seguirá hundiéndose mientras el paciente crezca, a veces se recurre a la decoronación: se retira la corona y se deja la raíz dentro del hueso para que el cuerpo la sustituya por hueso, lo que conserva la anchura y la altura para un implante futuro. Mientras tanto, el hueco se rellena con un diente provisional.
Diente anquilosado en un adulto. Si es estable, no molesta y no hay que moverlo, puede quedarse en su sitio durante años. Cuando la raíz se ha reabsorbido o el diente se pierde, se repone con un implante. Si interfiere con un tratamiento de ortodoncia, se valoran alternativas quirúrgicas o la extracción.
¿Se puede prevenir?
La de los molares de leche no. La que sigue a un golpe, en parte sí: si se sale entero un diente definitivo, cógelo por la corona sin tocar la raíz, recolócalo en su sitio si puedes o guárdalo en leche, y ve a una urgencia dental enseguida. Cuanto menos tiempo pase fuera de la boca y menos se seque, más posibilidades tiene el ligamento de sobrevivir. Los dientes de leche que se salen, en cambio, no se recolocan. Y en deportes de contacto, protector bucal.
Preguntas frecuentes
¿La anquilosis dental duele?
Normalmente no. Por eso suele descubrirse en una revisión o porque los padres ven que una muela de su hijo está más baja que las demás.
¿Un diente anquilosado se puede mover con ortodoncia?
No. Al estar unido al hueso, no responde a las fuerzas de la ortodoncia, e incluso puede hacer que se muevan los dientes de alrededor en lugar de él. Por eso se diagnostica antes de empezar.
¿Hay que sacar siempre un molar de leche anquilosado?
No. Si hay premolar debajo y el hundimiento es leve, lo habitual es vigilarlo, porque suele caerse solo. Se extrae cuando el hundimiento progresa o empieza a causar problemas en los dientes vecinos.
¿Qué tiene que ver con los implantes?
Un implante está unido directamente al hueso, igual que un diente anquilosado. Por eso no se coloca en niños ni adolescentes que siguen creciendo: se quedaría hundido como un diente anquilosado. Se espera a que termine el crecimiento.
Odontopediatría e implantes en Zaragoza: primera valoración gratuita
En Clínica Cardona la primera valoración es gratuita y la hace el equipo del Dr. David Cardona Soro (colegiado nº 50001074). Atendemos en dos consultas:
- Zaragoza capital, calle San Vicente Mártir 17.
- Tauste, calle San Jorge 20.
En esa cita comprobamos si el diente está anquilosado, cuánto se ha hundido y si hay un diente definitivo debajo, y te explicamos si conviene esperar o actuar. Si es un niño, lo vemos con nuestro equipo de odontopediatría; si hay que reponer el diente, con el de implantes dentales.
Fuentes y más información
Este contenido es divulgativo, no sustituye a la consulta con tu dentista y ha sido revisado por el Dr. David Cardona Soro (colegiado nº 50001074). Las referencias de este artículo:
- International Association of Dental Traumatology, guías de 2020 para el tratamiento de las lesiones traumáticas dentales: iadt-dentaltrauma.org
- American Academy of Pediatric Dentistry, guía sobre el manejo de la dentición en desarrollo: aapd.org
- Malmgren B, Decoronation: how, why, and when?, Journal of the California Dental Association (2000).
- Sociedad Española de Odontopediatría (SEOP): odontologiapediatrica.com
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