Sí se puede ir al dentista estando embarazada, y de hecho conviene. La duda habitual es al revés de como debería: muchas pacientes aplazan una revisión nueve meses por miedo a hacer daño al bebé, y en ese tiempo una gingivitis se convierte en un problema mayor. Esto es lo que sí se hace, lo que se aplaza y por qué, según las guías del Consejo General de Dentistas. Lo explica el equipo de Clínica Cardona en Zaragoza.
Índice
El segundo trimestre es el mejor momento
No porque los otros sean peligrosos, sino por comodidad y prudencia:
- Primer trimestre: es el periodo de formación de los órganos del bebé y además suele ser el de más náuseas. Se hacen revisiones, limpiezas y lo urgente, y se evita programar tratamientos que puedan esperar.
- Segundo trimestre (semanas 14 a 27): la ventana cómoda. Las náuseas han remitido, la barriga todavía permite estar tumbada sin molestias y se puede hacer prácticamente todo lo necesario.
- Tercer trimestre: el problema no es el tratamiento, es la postura. Estar mucho rato boca arriba puede marear por la presión del útero sobre la vena cava. Se acorta la sesión y se coloca a la paciente ligeramente de lado.
Y lo urgente no espera a ningún trimestre: una infección dental activa es peor para el embarazo que su tratamiento. Un flemón se trata cuando aparece.
Las encías: lo que casi nadie avisa
Los cambios hormonales del embarazo hacen que las encías respondan de forma exagerada a la misma placa de siempre. El resultado es la gingivitis del embarazo: encías hinchadas, rojas y que sangran al cepillarse, muy frecuente y muchas veces confundida con «cosas del embarazo» que ya se pasarán.
Sí se pasa, pero conviene tratarla, por dos razones. La primera es que una gingivitis mantenida puede evolucionar a periodontitis, y eso ya no se revierte solo. La segunda es que la literatura científica describe una asociación entre enfermedad periodontal y complicaciones del embarazo, como el parto prematuro y el bajo peso al nacer. Asociación, no causa demostrada, y por eso la recomendación es sensata y no alarmista: una revisión y una limpieza durante el embarazo, mejor en el segundo trimestre.
Un detalle práctico: si las náuseas provocan vómitos, no cepilles inmediatamente después. El ácido del estómago ablanda el esmalte y el cepillo lo desgasta. Enjuágate con agua o con un colutorio con flúor y espera media hora.
¿Y las radiografías?
Es el miedo número uno y merece una respuesta con números. Los efectos de riesgo sobre el embrión aparecen por encima de 100 mGy de dosis, según el material informativo del Ministerio de Sanidad, y una radiografía dental está muchísimos órdenes de magnitud por debajo de esa cifra.
Dicho eso, el criterio en consulta es el mismo que fuera del embarazo pero más estricto: no se hace ninguna radiografía que no sea necesaria. Cuando lo es, se hace con delantal plomado y collarín tiroideo, y siempre avisando de que estás embarazada, antes de sentarte en el sillón. Esa frase es lo único que se te pide recordar.
Anestesia, antibióticos y analgésicos
La anestesia local se usa con normalidad. Tratar con dolor no es una alternativa: el estrés y el dolor tampoco son buenos para el embarazo.
Con los medicamentos que te llevas a casa, el criterio lo marca tu situación concreta y siempre se comenta con tu ginecólogo si hay dudas. Hay antibióticos y analgésicos de uso habitual en el embarazo y otros que se evitan, y esa elección la hace el profesional, no una lista de internet. Lo que sí debes hacer es decir siempre en qué semana estás y qué estás tomando, incluidos los suplementos.
Lo que se aplaza al posparto
No por riesgo, por sentido común: lo que es puramente estético y puede esperar, espera. Blanqueamiento y tratamientos de estética no urgentes se dejan para después del parto. Un implante o una ortodoncia compleja se valoran caso por caso, normalmente empezando después.
Preguntas frecuentes
¿Es verdad que el embarazo «roba calcio» a los dientes?
No. Es una creencia muy extendida y es falsa: el calcio que necesita el bebé no sale del esmalte de la madre. Si durante el embarazo aparecen más caries, la causa suele ser otra: vómitos frecuentes, picoteo más habitual y a veces un cepillado que se descuida por las náuseas.
Me sangran mucho las encías, ¿dejo de cepillarme esa zona?
Al contrario. La zona que sangra es la que más lo necesita. Cepilla con un cepillo suave y buena técnica: al cabo de unos días el sangrado baja. Si no baja, es momento de una revisión.
¿Puedo hacerme una limpieza estando embarazada?
Sí, y es de lo más recomendable que puedes hacer. La limpieza bucal no tiene ninguna contraindicación por el embarazo.
Tengo un flemón y estoy de ocho meses. ¿Espero?
No. Una infección activa se trata cuando aparece, en el trimestre que sea. Llama y se te atiende.
¿Y si estoy dando el pecho?
La lactancia no impide el tratamiento dental. Igual que en el embarazo, avísalo para que se tenga en cuenta al elegir medicación.
Dentista en el embarazo en Zaragoza: primera valoración gratuita
En Clínica Cardona la primera valoración es gratuita y la hace el equipo del Dr. David Cardona Soro (colegiado nº 50001074). Atendemos en dos consultas:
- Zaragoza capital, calle San Vicente Mártir 17.
- Tauste, calle San Jorge 20.
Dinos en qué semana estás al pedir la cita y se organiza la visita en consecuencia, con la sesión adaptada y sin prisa.
Fuentes y más información
Este contenido es divulgativo, no sustituye a la consulta con tu dentista ni con tu ginecólogo, y ha sido revisado por el Dr. David Cardona Soro (colegiado nº 50001074). Las referencias de este artículo:
- Consejo General de Dentistas de España, Guía práctica de salud oral y embarazo (2021): consejodentistas.es
- Consejo General de Dentistas de España, Guía de evaluación de riesgos y protocolos de tratamientos en embarazadas: consejodentistas.es
- Ministerio de Sanidad, información al paciente sobre radiología y embarazo: sanidad.gob.es
- Sociedad Española de Periodoncia y Osteointegración (SEPA): sepa.es
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