Una llaga en la boca es una úlcera: la capa superficial de la mucosa se ha perdido y queda un fondo blanco o amarillo con el borde rojo. La mayoría son aftas, duelen sobre todo al comer y se curan solas en una o dos semanas sin ningún tratamiento. Lo que sí hay que revisar es la llaga que dura más de dos semanas, la que vuelve una y otra vez y la que no duele.
Las llagas en la boca, también conocidas como aftas o úlceras bucales, son lesiones dolorosas que pueden dificultar el habla, la alimentación e incluso afectar nuestra calidad de vida. Aquí verás por qué aparecen las llagas bucales, cómo prevenirlas y qué alivia el malestar mientras curan.
Índice
¿Y si la llaga es negra o de color oscuro?
Una mancha negra en la boca casi nunca es una llaga. Lo más frecuente es un tatuaje de amalgama, que es una partícula de un empaste antiguo que tiñe la encía y no duele, o un lunar de la mucosa, que lleva ahí toda la vida. También puede ser sangre bajo la mucosa después de un mordisco, y esa se va sola en unos días. Cualquier lesión oscura que crezca, que cambie de forma o que lleve más de dos semanas tiene que verla un dentista: es la única manera de descartar lo poco frecuente.
¿Qué causa la aparición de llagas?
Casi nunca hay una sola causa: lo habitual es que se junten dos o tres. Estas son las que más se repiten en la consulta:
- Un roce o un golpe. Un mordisco al hablar, el borde de una prótesis que no asienta, un bracket, una corona con un filo o un cepillado a lo bruto.
- Estrés y dormir poco. Es el motivo que más cuentan los pacientes, y por eso muchas salen en épocas de exámenes o de mucho trabajo.
- Falta de hierro, de ácido fólico o de vitamina B12. Es la causa que más se pasa por alto cuando las llagas vuelven cada pocas semanas.
- Cambios hormonales. Muchas mujeres las notan siempre en los mismos días del ciclo.
- El dentífrico. A quien tiene aftas de repetición, la pasta con lauril sulfato sódico (el que hace espuma) puede empeorárselas; cambiar a una sin él es una prueba barata.
- Ciertos alimentos. Piña, kiwi, tomate, cítricos, nueces y quesos curados en las personas sensibles.
- Bajada de defensas, una infección vírica o algunos medicamentos.
Saber cuál es la tuya importa porque cambia lo que hay que hacer: si es el borde de una prótesis, no hay enjuague que lo arregle mientras la prótesis siga rozando.
¿Qué tipos de llagas hay?
¿Llaga o ampolla? No son lo mismo
Mucha gente busca «ampollas en la boca» o «vejigas en la boca» y lo que tiene es una llaga, o al revés. La diferencia es sencilla y se ve mirando:
- Una ampolla (la vejiga, vamos) es una bolsita con líquido dentro y el techo entero. Se nota abultada.
- Una llaga es una úlcera: ese techo ya se ha roto y se ve el fondo, blanco o amarillento, rodeado de un halo rojo. Está hundida, no abultada.
Casi todas las ampollas de la boca acaban siendo llaga en uno o dos días, en cuanto la lengua o la comida les rompen el techo. Por eso es tan frecuente ver una ampolla un día y una llaga en el mismo sitio al siguiente: no son dos cosas distintas, son dos momentos de la misma.
Lo que sí cambia según cómo salgan: las ampollas en racimo, varias juntas y pequeñas, sobre todo en el labio o en el paladar, apuntan a herpes. Las que salen sueltas después de un mordisco o de una quemadura con comida caliente son traumáticas y se van solas.
En la boca pueden aparecer distintos tipos de llagas. Estos son los más comunes:
Aftas o úlceras aftosas
Son las más frecuentes: pequeñas lesiones redondas u ovaladas con un centro blanco o amarillo y un borde rojo. Suelen ser dolorosas y pueden aparecer en la lengua, los labios, el interior de las mejillas o el paladar.
Herpes labial (ampollas de fiebre)
Lo causa el virus del herpes simple y forma ampollas dolorosas llenas de líquido, sobre todo en los labios y alrededor de la boca.
Estomatitis aftosa recurrente
Llagas que reaparecen con cierta regularidad. Son similares a las aftas comunes, pero suelen ser más grandes y dolorosas, y pueden interferir con la alimentación y el habla.
Úlceras traumáticas
Son el resultado de lesiones en la boca: mordeduras accidentales, roce de prótesis mal ajustadas o un cepillado agresivo.
Cada tipo tiene una causa distinta y necesita una cosa distinta, así que la primera pregunta no es cómo quitarla, sino cuál es.
Dónde sale: lengua, labio, encía o garganta
El sitio orienta bastante, y además explica por qué unas duelen mucho más que otras:
- En la lengua y en la cara interna del labio o la mejilla es donde más molestan, porque esa zona se mueve al hablar y al tragar y la llaga no descansa. Son las aftas de toda la vida.
- En la encía, una llaga que no se va suele tener un culpable mecánico al lado: el borde de una prótesis, un gancho, un diente astillado. Mientras no se lime o se ajuste eso, vuelve siempre al mismo punto.
- En el paladar, si son varias vesículas pequeñas agrupadas, lo más probable es un herpes; si es una sola y redonda, una quemadura de comida caliente.
- Hacia la garganta y con fiebre, sobre todo en niños, suele ser un cuadro vírico y lo valora el pediatra o el médico, no el dentista.
¿Y si tengo la boca llena de llagas?
Varias a la vez, o una detrás de otra sin descanso, ya no se trata como un afta suelta. Ahí lo que toca es buscar la causa de fondo: falta de hierro, de ácido fólico o de vitamina B12, celiaquía, enfermedad inflamatoria intestinal o un medicamento nuevo. Un análisis de sangre sencillo aclara buena parte, y por eso ese caso se deriva al médico además de mirarlo en la clínica.
¿Cómo sé si una llaga se ha infectado?
Una llaga normal duele, pero va a menos cada día. Hay que mirarla si pasa lo contrario: el dolor aumenta a partir del tercer o cuarto día, la zona se hincha, aparece pus o mal sabor, cuesta abrir la boca o hay fiebre. Eso ya no es el curso normal de un afta.


Solución para eliminar las llagas
Existen diversas soluciones para aliviar el malestar causado por las llagas bucales. Enjuagues bucales con ingredientes como agua salada o bicarbonato de sodio pueden proporcionar alivio y promover la curación. También es recomendable evitar alimentos y bebidas ácidas o picantes que puedan irritar aún más las llagas. En algunos casos, el dentista o médico puede recetar medicamentos tópicos o sistémicos para acelerar la cicatrización.
Cómo prevenir las llagas en la boca: Si deseas prevenir la aparición de llagas bucales, es importante mantener una buena higiene bucal, cepillando los dientes regularmente y utilizando hilo dental. Evitar alimentos irritantes o alérgenos, así como reducir el estrés y mantener una alimentación equilibrada y nutritiva, también puede ser de ayuda. Si padeces de llagas recurrentes, es recomendable consultar a un dentista para una evaluación más completa.
Cuándo buscar atención profesional: Si las llagas bucales persisten por más de dos semanas, son recurrentes, están acompañadas de fiebre, dificultan la alimentación o presentan síntomas preocupantes, es importante buscar atención profesional. Un dentista o médico podrá evaluar adecuadamente tu situación y determinar el mejor enfoque de tratamiento.
Resumiendo: la mayoría de las llagas se curan solas en una o dos semanas, y mientras tanto lo que ayuda es quitar lo que roza, evitar lo ácido y aliviar el dolor. Las tres que hay que enseñar a un profesional son la que pasa de dos semanas, la que vuelve constantemente y la que no duele. En Clínica Cardona, en Zaragoza y en Tauste, esa revisión entra en la primera visita, que es gratuita.
Preguntas frecuentes sobre las llagas en la boca
¿Cuánto duran las llagas?
Las aftas comunes suelen curarse solas en una o dos semanas. Una llaga que dure más de dos semanas debe revisarla siempre un dentista.
¿Las llagas son contagiosas?
Las aftas no lo son. El herpes labial sí: lo causa un virus y se contagia por contacto directo, sobre todo mientras hay ampollas.
¿Cuándo acudir al dentista?
Si una llaga dura más de dos semanas, reaparece muy a menudo, es inusualmente grande o dolorosa, o dificulta comer. Las lesiones persistentes merecen una revisión profesional para descartar otras causas.
Preguntas frecuentes sobre las llagas en la boca
¿Cuánto tardan en curarse las llagas de la boca?
La mayoría de las aftas se curan solas en una o dos semanas. Si una llaga dura más de tres semanas, conviene que la revise un profesional para descartar otras causas. Mientras cicatriza, los tratamientos tópicos ayudan a aliviar el dolor.
¿Cuándo hay que preocuparse por una llaga en la boca?
Acude al dentista si la llaga dura más de dos o tres semanas, es muy grande o dolorosa, sangra o reaparece con frecuencia. Una úlcera que no cicatriza debe revisarse siempre para descartar problemas más serios.
¿Las llagas de la boca son contagiosas?
Las aftas comunes no son contagiosas. Sí lo es el herpes labial, causado por un virus que se transmite por contacto. Por eso es importante identificar el tipo de llaga, ya que el cuidado y las precauciones cambian en cada caso.
¿Qué puedo tomar para aliviar una llaga?
Existen geles y enjuagues específicos que calman el dolor y protegen la úlcera. Evita los alimentos ácidos, picantes o muy calientes mientras cicatriza. Si las llagas son recurrentes, conviene una revisión para tratar la causa de fondo.
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